Tras un fin de semana de reunión de chicas all alone,
he llegado a casa y no me quedaba nada por decir.
Dos días luchando por la palabra, partiéndome de risa,
poniéndonos al día, contando mil historias,
y sin parar de decir tonterías han logrado lo imposible: mi silencio.
Y claro, El está encantadísimo.
martes, 2 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario