Ayer me estrené en la maravillosa tarea de dar un tono bronceado a mi piel. Jijiji. Lo sé.
Y me he propuesto que no me pase como todos los años: que la diferencia de color entre mi cara y mi espalda hace que parezca un cuadro de pop-art.
Este año no. Este año vamos a hacerlo bien. Vuelta y vuelta, como el anuncio.
2 comentarios:
pues nada oye a darle. Yo tengo un brazo moreno y otro entre rojo y morenodoble.
todo se zanfjará en el monte cuando te pongas color camarón
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