martes, 18 de noviembre de 2008

In dubio pro reo

-Podríamos llamar y preguntarselo.

Y derrepente encarnó las cejas. Petrificada se quedaba, anunció en el acto, cual mujer de Noé; o de Lot, o de quien fuera aquel idiota que se aburría en Sodoma. O salidificada; o como se dijera o dijese.

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