martes, 25 de noviembre de 2008

¿Por dónde íbamos?

La gente no deja de sorprenderme, de verdad. Es algo de lo que todavía no me he currado, y tengo ya cierta edad.. debería empezar pronto.
Quizás, lo que más me alucina es ver cómo cambian las opiniones y los puntos de vista, dependiendo de sutilezas que a menudo no entiendo, o matices que se me escapan. Y eso me descoloca.
Estaba yo en la misma parada de bus a la misma hora que todos los días, buscando al del sombrero (es calvo, malo y viejo pero oportuno..y esto vale más puntos que lo anterior) con noticias antiguas; me aburría, y me apetecía leer algo. Como no lo he encontrado he empezado a repasar la parada con la mirada. A mi lado había dos chicas charlando. A una le asomaba un tatuaje tras la oreja izquierda, parecía una letra china. A la otra no le asomaba nada. Bueno, en realidad sí: la nariz; tenía una napia de aquellas que se ve de lejos, de las que te imaginas que si estornuda con la suficiente fuerza, seguro que se la clava en el pecho y muere desangrada; la muerte del loro, dicen; parecía simpática, porque abría mucho los ojos al hablar. Bueno, simpática o pariente de un buho, según se quiera ver. No he podido evitar escuchar un trozo de su conversación:
La del tatuaje: "- El otro dia ví a Rafa, no lo encuentras muy cambiado?"
La de la napia: "- Uy, sí: se ha dejado el pelo largo, viste mucho más elegante y se le ve como... como... ¿bronceado y feliz?..., iba saludando a todo el personal..."
Diez segundos de silencio. Se miran y dicen al unísono: "- ¡¿A que se ha separado?!"
Alzo la cabeza en su dirección, se dan cuenta de que han levantado la voz. La de la nariz hace ver que se tapa la boca con la mano,(decivelioooos!!; ya se como se sienten los perros cuando suena su "silvato especial"...) "nada,nada"(y yo que creo que esas horas son demasiado tempranas para tener tanta energía..) Siguen cuchicheando. Llega el bus, nos montamos todos menos un chaval joven que se queda fumando. Me acerco disimuladamente. Cotilla, sí. Siguen con su cháchara.
La de la napia: "- ¿Joder, viste como vino ayer la Bea?"
La del tatuaje gira la cabeza hasta que sus narices, salvando las imposiciones del tamaño, forman un solo trazo(o trazos paralelos... da lo mismo, la cuestión es que se miran a los ojos), y añade: "- coño, si eso no era una minifalda, era un cinturón ancho; y ¡con medias de red! y ¡vaya escote! ¡Si llevaba el tanga en el sobaco! ¡Y viste cómo sonreía...!"
Cinco segundos de silencio, y la de la napia exclama:"- ¡¿A quién se querrá follar?!, la tia guarra".
Y llevo todo el día preguntándome cuál debe ser la sutil relación que existe entre el sexo (si eres hombre o mujer, se entiende, no el tamaño, eso para otro post); que te arregles para ir a trabajar; y el algorítmo de lógica Booleana que decide automáticamente: si es que te has separado, o resulta que eres un putón verbenero buscando plan.
Yo no lo entiendo.

P.D: A tí querida, que me descubriste el verdadero oro negro, que amenizas mis tardes y me devuelves a la realidad siguiéndome el royo.. (tía plasta, no te quejarás esta vez,eh?? menuda parrafada que he escrito!) te dedico este post:)

1 comentario:

nemesis dijo...

Erees lo peor mira que ir escuchando conversaciones ajenas, como se te ocurre.
No, ni se te ocurra estudiar en la parada no llegues tan bajo. Bueno te dejo que estas durmiendo en mi sofá y yo me acabo de levantar y necesito almorzar, asi que te voy a desperatar chaooo