martes, 24 de febrero de 2009

La palabra del día: Inopinado

Érase una vez un cuento que, de repente, cuando aún era posible, comenzó. Para el héroe que se puso en camino no había en eso nada de repentino, por supuesto, ni en el ponerse en camino, cosa que había pasdo la vida entera esperando, ni tampoco en el desenlace, pues este, cualquiera que fuese, le parecía, como el horizonte, estar siempre en algún otro sitio. Pero para el dragón, como era muy bruto, todo resultó repentino. Se sentía súbitamente hambriento, y, sin más, súbitamente, ya estaba comiendo algo. Siempre era como la primera vez. Y entonces, súbitamente, recordó haber comido ya algo parecido: cierto sabor amargo y familiar... Pero, de la misma manera repentina se le olvidó. El héroe, al encontrarse, repentinamente, con el dragón(llevaba años de penoso viaje por selvas encantadas, desiertos interminables, ciudades carbonizadas por el aliento de los dragones, de modo que la palabra repentinamente no le parecía la más apropiada), sin saber cómo sintió envidia, al desenvainar la espada (desenlace posible que se le había presentado de pronto, como si el horizonte, con el desesperado espejismo de lo repentino, se hubiera inclinado), de la libertad sin tensiones del dragón. ¿Libertad? Podría haber preguntado el dragón de no haber sido por lo bruto que era, mientras rumiaba el súbito y agrio sabor familiar(¿un recuerdo..?) en su propio aliento. Pero, ¿de qué? (Olvidado.)

2 comentarios:

nemesis dijo...

Se que una vez me queje de que hacias las entradas muy cortas y ahora te digo: Haz el favor de volver a hacerlas cortas, porque las largas no hay quien las entienda.
Supongo que esta entrada tiene algo que ver con el libro de Kafka que te estas leyendo, pero por favoorr no mas entradas largas.

3a dijo...

Cielo si hubiera sido influencia Kafkiana el cuento habria sido así: Era una vez una cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucharacha.