Ñoña, llorosa y mártir.
Ni siquiera estoy de mal humor: hoy soy gelatina. Hoy soy un bicho-bola. Huraña.
Lo malo de ser una persona (más o menos) alegre, es que cuando tienes el día "tonto", todo el mundo se asusta y se te nota hasta en la coleta mustia y nadie tiene mejor frase que el común "Anímate, mujer".
¡Qué frase más idiota! ¡Hombrecoñoya! ¡¡Que no me da la gana!!
Y así paso el día entre gimoteos de "Nadie me llama", "Nadie me manda un correo electrónico", "El blog no se actualiza solo", "El Power Point me odia", "¡Ay! Qué agujetas tengo, y qué blandita sigo..", "¡Jo!, pescado para comer", drama y dolor (Sniff-sniff).
Ya en casadeyaya me flagelo un poquito golpeándome contra los tabiques y me pongo la música más triste que encuentro, que en este caso puede ser María Dolores Pradera.
Pero lo bueno que tienen los malos ratos es que se acaban.
Hermanito llega diciendo con una taza de capuchino calentito: "Seguro que ese estado te dura solo un rato. Suelta cuatro dioses, dos joder y un san seacabó y ponte unos capitulillos de Futurama ya verás que rápido recuperas tu estado de ánimo habitual."
Ná, ya estoy de alta, no hay nada que el café y futurama no puedan solucionar. Y mi conclusión..: En realidad lo que suecede es que somos entes complejos llenos de estructuras compuestas por miles de miles de factores que nos modifican además, por si te parece poco, nos movemos sobre y por y entre quinientos millones más de factores externos que juegan con los nuestros-equilíbrios... Vaya que al finá, es cuestión de navegar por los altibajos. Y medirlo todo en tazitas.
En fín,... un besazo y a seguir
domingo, 13 de diciembre de 2009
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