Acabo de crear un auténtico jardín zen en la palma de mi mano.
Con la caja de madera barnizada, arena fina y blanca rastrillada en perfecta armonía, 3 rocas, 2 velas y un folleto explicativo que (inexplicablemente) llevo pegado al dorso de mi mano.
Creo que nunca me había sentido tan feliz y mentalmente equilibrada.
A parte de cuando podía rascarme con mi propia mano.
(La canción no tiene nada que ver con la entrada, pero me encanta. Cuando era niña me pintaba los labios igual que ella y, con el vinilo sonando, bailaba con mi papi..)
jueves, 18 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario