lunes, 22 de febrero de 2010

¡Que Dios te lo pague!

Se me acerca una mujer delgada como un junco,
tambaleante como un junco
y con una camiseta verde como un junco(verde).
Me ofrece una estampa por "la voluntad".
Le digo que además de haber perdido totálmente la fé,
soy anticlerical y que lucho ferozmente
por el derecho de las mujeres a la contracepción y al aborto.
Acto seguido me saca unos cleenex.
"La voluntad", me repite.
He estallado en carcajadas.
En cuanto he recuperado el aliento,
le he pagado un café.

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