Se me acerca una mujer delgada como un junco,
tambaleante como un junco
y con una camiseta verde como un junco(verde).
Me ofrece una estampa por "la voluntad".
Le digo que además de haber perdido totálmente la fé,
soy anticlerical y que lucho ferozmente
por el derecho de las mujeres a la contracepción y al aborto.
Acto seguido me saca unos cleenex.
"La voluntad", me repite.
He estallado en carcajadas.
En cuanto he recuperado el aliento,
le he pagado un café.
lunes, 22 de febrero de 2010
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