viernes, 19 de febrero de 2010

¡A sartenazo limpio!

Madre me informa de que hoy tendré que hacer yo la cena (¡Dita sea!) porque ella ha quedado con Barbi Pimpante (amiga y vecina). Es una mujer de cincuenta y cuatro años que aparenta cuarenta y seis, elegante, bien peinada, perfumada, con el lifting hecho(nunca me he atrevido a preguntar cúantas veces), que consagra varias horas al día a sus sesiones en el salón de belleza(y ahora emulsión hidratante superpotente para la cara, que deja la piel suave como la seda..., ahora crema reparadora antienvejecimiento para las manos..., ahora, crema para el cuello con microcápsulas revitalizantes y protectoras del paso del tiempo..., etc), y corre siempre de la manicura al pedicuro, del peluquero a las rebajas,..

Por desgracia, no me aprecia en mi justo valor desde aquella vez... Olvidé en el congelador(mamá me desenmascaró, nunca mejor dicho) las bolitas heladas japonesas de una crema regenadora, hidratante y ceramidada (?), que me ofreció con entonación zorruna: "Esto quitará las arruguitas y manchas que tienes en tu joven cara, cielo".

Heroicamente, no la estrangulé,....

......y ahora me toca hacer la cena.


"Lo propio del hombre es equivocarse"
Cicerón

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